Resumen
Este texto, presente en el primer capítulo de "El Estado y la Revolución", escrito por Lenin en 1917, se centra en la interpretación y clarificación de las ideas de Marx y Engels sobre el Estado. Lenin argumenta que el Estado es un producto de los intereses irreconciliables entre las clases sociales y que su existencia demuestra la imposibilidad de conciliación entre estas clases. Lenin critica dos tergiversaciones comunes: una que sugiere que el Estado es un órgano de conciliación de clases, y otra que, aunque acepta la naturaleza opresora del Estado, evade la necesidad de su destrucción en la lucha por la liberación de las clases oprimidas.
Explicación en profundidad de todos los puntos clave
El Estado como producto de las contradicciones de clase
Lenin destaca que, según Marx y Engels, el Estado no es un poder impuesto desde fuera a la sociedad, ni es la encarnación de una idea moral o racional, como afirmaba Hegel. Más bien, el Estado surge como resultado de los intereses irreconciliables entre las clases sociales. Cuando estas contradicciones se vuelven insuperables, el Estado se convierte en una necesidad y realidad de las clases dominantes victoriosas para mantener un cierto "orden" y evitar que las clases se destruyan mutuamente.
El Estado como órgano de dominación de clase
Según la perspectiva marxista, el Estado no es neutral ni conciliador, sino un instrumento de opresión de unas clases sobre otras. Es la creación del "orden" que legaliza y fortalece esta opresión al amortiguar los choques entre las clases. Lenin enfatiza que el Estado existe para preservar el dominio de las clases dominantes.
Tergiversaciones sobre el Estado
Lenin señala que existen dos tergiversaciones comunes contra las ideas de Marx y Engels sobre el Estado. Por un lado, algunos ideólogos burgueses y pequeñoburgueses argumentan que el Estado tiene un papel de conciliación entre clases, cuando en realidad su función es mantener la dominación de unas clases sobre otras. Por otro lado, la tergiversación "kautskiana" sugiere que, aunque el Estado es opresor, no es necesario destruirlo mediante una revolución violenta para lograr la liberación de las clases oprimidas.
La necesidad de la destrucción del Estado en la revolución
Lenin enfatiza que la conclusión lógica de las ideas de Marx es que la liberación de las clases oprimidas es imposible sin una revolución violenta y la destrucción del aparato estatal existente, que fue creado por las clases dominantes. La existencia del Estado, que "se divorcia cada vez más de la sociedad", demuestra la necesidad de su abolición en la lucha por la emancipación.
Conclusión
En "El Estado y la Revolución," Lenin destaca la importancia de comprender las verdaderas ideas de Marx y Engels sobre el Estado como un producto de las contradicciones de clase y como un instrumento de dominación de clase. Lenin critica las tergiversaciones que intentan suavizar estas ideas y argumenta que la destrucción del Estado existente es esencial para la liberación de las clases oprimidas. Este texto sigue siendo relevante para comprender las bases teóricas del marxismo y su aplicación en la lucha revolucionaria.

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