Uno de los principales defectos de la interseccionalidad es que a veces se puede utilizar para oscurecer las estructuras económicas subyacentes que perpetúan la opresión. Si bien es importante reconocer que se cruzan diferentes formas de opresión, es igualmente importante comprender que estas opresiones tienen sus raíces en el capitalismo. El capitalismo se nutre de la explotación, y es esta explotación la que impulsa las intersecciones de la opresión. La interseccionalidad a veces se puede utilizar para centrarse demasiado en las experiencias individuales de opresión sin examinar las estructuras económicas más grandes que las perpetúan.
Otro defecto de la interseccionalidad es que a veces se puede utilizar para priorizar la política de identidad sobre la lucha de clases. La política de identidad se refiere a la práctica de organizarse en torno a identidades específicas como la raza o el género en lugar de en torno a luchas de clase más amplias. Sin perjuicio de que es importante reconocer y luchar contra formas específicas de opresión, también es importante reconocer que estas opresiones tienen sus raíces en la explotación de clase. La interseccionalidad a veces se puede utilizar para enfrentar a diferentes grupos oprimidos entre sí, en lugar de unirlos en una lucha común contra el sistema capitalista.
Además, la interseccionalidad a veces se puede utilizar para promover un enfoque neoliberal individualista del cambio social. Este enfoque enfatiza el empoderamiento y la elección individual sobre la lucha colectiva. Aunque el empoderamiento individual es importante, no puede reemplazar la lucha colectiva contra el sistema capitalista que perpetúa la opresión. La interseccionalidad a veces puede ser cooptada por el neoliberalismo, donde las corporaciones y el mercado son vistos como la solución a la opresión, en lugar de la acción colectiva.
Por último, la interseccionalidad a veces se puede utilizar para justificar la incorporación de grupos marginados al sistema capitalista. Esto se puede ver en el impulso por la diversidad y la inclusión en entornos corporativos, donde los grupos marginados se incluyen dentro del sistema en lugar de desafiarlo. Este enfoque no desafía las estructuras económicas subyacentes que perpetúan la opresión, sino que busca utilizar el mercado para abordar los problemas de desigualdad.
En conclusión, si bien la interseccionalidad ha sido un concepto importante para comprender la naturaleza compleja de la opresión, no carece de problemas. A veces puede oscurecer las estructuras económicas subyacentes que perpetúan la opresión, priorizar la política de identidad sobre la lucha de clases, promover un enfoque neoliberal individualista del cambio social y justificar la incorporación de grupos marginados al sistema capitalista. El marxismo proporciona un marco para comprender las causas profundas de la opresión y la necesidad de una acción colectiva para desafiar el sistema capitalista que la perpetúa.
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